Campo de Trabajo

Miradas para la hospitalidad

Zaragoza nos acoge por una semana. Los hermanos de San Juan de Dios abren las puertas de su comunidad y su forma de vida, para ofrecer un espacio en el que se puedan tener “miradas para la hospitalidad”.
Casualidad o providencia, no pensábamos aterrizar en Zaragoza, no pensábamos en compartir un campo de

Miradas para la hospitalidad

Miradas para la hospitalidad

trabajo en un hospital, no pensábamos que sería así, que por esta vez no llevaríamos la batuta, tendríamos que dejarnos hacer,dejarnos sorprender.
Realmente… el lugar es lo de menos, o quizás no; pero el motivo primero que nos impulsó a dar parte de nuestra vida en verano, ha pasado. Ahora será cada uno de nosotros el que pueble esta ciudad, coloreándola con sus propias luces y sombras, dando sentido, a medida que transcurren los días, al verdadero motivo de estar allí.

Todavía desgarra el recuerdo de personas que descansan durante días, meses, e incluso años, en la cama de un hospital, y el amor de sus seres queridos, velando día y noche por su bienestar. Ejemplos que se convierten en testimonio sentido de entregar la vida por el que antes la entregó por ti, me refiero a los hijos que cuidan a sus padres. También es desgarrador, acompañar a personas que normalmente no tienen compañía, viviendo solos los momentos más difíciles de su vida… todavía intento asimilarlo.

Comprendo ahora, por qué el campo de trabajo se llamaba “Miradas para la hospitalidad”, ya que donde no llegan las palabras, abrazan las miradas, las caricias, el silencio. Así me ocurría cada vez que entraba en una habitación, incapaz de pronunciar palabra, totalmente consciente, de que en ese momento, serían palabras que destroza el viento.

Y en medio del dolor y la enfermedad…¡la alegría! El gozo de un grupo de personas que se han encontrado en el camino, la dicha de compartir risas, noches de insomnio, juegos… la alegría en definitiva, de saber que la muerte y la enfermedad, no tienen la última palabra, la alegría de ver gente que se regala desde el trabajo a los que más lo necesitan.

Necesito tiempo para descubrir qué es lo que Zaragoza’08 ha querido decirme, pero algo bulle, ahí, dentro.

“Bendito el lugar, y el motivo de estar allí, bendita la coincidencia”