Misión parroquial

“Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y enseñar a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28,16-20)

Esa es la MISIÓN, la misión de todos los creyentes, “predicar a Cristo hasta los confines de la Tierra”, porque fue el mismo Cristo quién nos lo mando. Somos apóstoles y debemos predicar su nombre: Jesucristo es el Mesías, el hijo de Dios vivo que vino a dar plenitud a nuestras vidas con la salvación de nuestros pecados, y eso es algo que no nos lo podemos quedar, no podemos ser tan egoístas de no compartir un regalo tan grande que se nos ha dado gratis, “Dad gratis lo que gratis recibisteis (Mt 10,8)”.

Y no podemos tener miedo sobre las reacciones que la gente pueda tener de nuestro testimonio, porque el mismo Cristo nos dijo que estaría con nosotros hasta el fin del mundo, y es Él quién nos dará las palabras para transmitirle, ya que Él no elige a los que son capaces, sino que capacita a los que elige.

Por eso, con esta Misión Parroquial llevamos de una forma más directa el mensaje de Jesucristo mediante distintas vivencias misioneras.