Eclesiología
PROGRAMA
SOBRE LA IGLESIA
1. EN BUSCA DE LA PROPIA IDENTIDAD
1.1. Modelos Biblicos
1.2. Modelos existenciales
1.3. Modelos históricos
1.4. La eclesiologíoa del Concilio Vaticano II
1.5. Una nueva conciencia eclesial.
2. BAJO EL SIGNO DEL MISTERIO
2.1. A la luz del Misterio de Dios, Uno y Trino -Comunión de Amor-
2.2. A la luz del Misterio encarnado -interpretaciones erroneas-
2.3. Una comunidad de fe
3. UN PUEBLO EN MARCHA
3.1. El pueblo de Dios en la Antigua Alianza
3.2. El Nuevo Pueblo de Dios
3.3. Sí somos el Nuevo Puebvlo de Dios
3.4. Pueblo uno y diferenciado
3.5. Pueblo orgánicamente estructurado
3.6. Pueblo diaconal
3.7. Participe de la triple función de Cristo
3.7.1. Pueblo sacerdotal
3.7.2. Pueblo profético
3.7.3. Pueblo regio
3.8. Pueblo peregrino hacia el Reino en su plenitud.
3.9. Comunidad de corresponsable.
4. EL CAMINO HACIA LA COMUNIÓN
4.1. La comunión; eje central en el misterio y en la vidad de la Iglesia
4.2. Algunas exigencias de la comunión
4.3. El ministerio de la comunión.
4.4. Autoridad para hacer crecer
4.5. Niveles de comunión eclesial
4.6. La Eucaristia; sacramento de la comunión eclesial
4.7. Unidad y pluralismo en la Iglesia
4.8. Comunidad de hermanos
5. PORTADORES DE UNA MISIÓN
5.1. Todos misioneros
5.2. La misión eclesial en su origen
5.3. Comunidad enviada por Cristo
5.4. Los dos polos de la misión
5.5. Comunidad evangelizada que evangeliza
5.6. ¿Una Nueva Evangelización?
5.7. Anunciar ¿qué?
5.8. Campos de misión
5.9. El Espíritu, protagonista de la misión
5.10. Un mesaje inculturado
5.11. Comunidad extrovertida
SESIÓN 1
INTRODUCCIÓN
Sin conocer a la Iglesia –Misterio/cercano que se da toda en cada uno de sus miembros- no la podemos amar. Por medio de ella se nos ha dado el Encuentro con Cristo. La función de los obispos es preservar la fe de la Iglesia, la cual no le pertenece (la Iglesia no puede cambiar el Evangelio); que no es otro que el mensaje de la Salvación Universal para todos.
Del testimonio que la Iglesia de con sus obras, este mensaje será acogido o rechazado (mirad como se aman), por ello es importante comprender que en su debilidad, la misma de la Cruz, se hace presente su salvación.
En la comunidad, en este el pueblo, es dónde se desarrolla la fe. La fe no se recibe de una manera impersonal, sino de una sucesión, de unos a otros; realizando una cadena desde Jesucristo hasta hoy. Esta Iglesia, hoy en día, es una realidad desacreditada, siendo común el latiguillo de: “creo en Jesús pero no en la Iglesia”. Esto en realidad es una ausencia de fe, ya que, o crees que ese sacerdote a sido puesto por el obispo para llevar a cabo esa función específica y por tanto es la cadena que el mismo Jesucristo instauró, o los gustos, preferencias, apatías o simpatías, serán las que guíen tu vida siendo bueno o malo según te agrade o no. Pero realmente, no sería posible conocer siquiera a Jesús sin su Iglesia.
COMUNIÓN
La Iglesia es una cuestión de Amor, de comunión, de vivir la fraternidad. No es más cristiano el virtuoso que el pecador, sino que se por reconocerse pertenecer a la Iglesia, el ser-estar en comunión. Esta Comunión es como el compartir la mesa presidida por Dios como Padre, en dónde Jesús nos muestra al Misterio de Dios, que es Padre, y el nos ama primero y siempre.
Por tanto, ser cristiano, es estar en comunión, al igual que la Trinidad, que es Comunión Amorosa. La Trinidad no es solitaria, no es silencia,… la Trinidad es comunidad, es familia, es relación Amorosa. Tres Personas que dialogan, con la misma naturaleza, que viven la misma vida, pero de modo diferente. Comunión es lo que son, en lo que tienen y en lo que hacen. La Trinidad es la primera Iglesia, reunión amorosa (comunión).
La Trinidad es distinción y comunión. Se puede vivir lo mismo siendo distintos.
Distinción. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no se confunden ni se mezclan.
Comunión. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se dan de tal manera que viven una vida única.
Estamos hablando de la comunión amorosa, pero ¿qué es el Amor?
Amor es respeto. El respeto es la primera de las necesidades para que sea posible la comunión.
Amor es adaptación. Una relación sin someter y ser sometido –el Amor sólo se da entre iguales- La adaptación es dolorosa.
Amor es perdón.
Amor es aceptación. Ponerse en lugar del otro, compadecerse, sentir con el otro y aliviar su carga.
Amor es comunicarse. Entregar algo que es substancialmente mio.
Amor es acoger. Permitir que el otro penetre en mi recinto interior, pare ello, es necesario quitar muchas barreras y prejuicios.
Amor es dialogar. ¿Tu verdad? No; la Verdad. Y ven conmigo a buscarla; la tuya guárdatela.(A. Machado) El diálogo implica estar abierto al cambio, sino es exposición de opiniones.
Amor es asumir las dificultades. Las ajenas y las propias.
Amor es comunidad. Si queremos ser ante la sociedad ejemplo de salvación, no tenemos más remedio que vivir en el Amor.
Ya el Concilio Vaticano II en la constitución dogmática Lumen Gentium, en dónde el Concilio avanzó sobre el Misterio de la Iglesia, vemos esta urgencia a la unión, afirmando nada más empezar: “Las condiciones de estos tiempos añaden a este deber de la Iglesia una mayor urgencia, para que todos los hombres, unidos hoy más íntimamente con toda clase de relaciones sociales, técnicas y culturales, consigan también la plena unidad en Cristo.” (LG1)
SESIÓN 2
La Iglesia Universal se especifica de un modo concreto: la parroquia. La parroquia es ventana de la Iglesia Evangelizadora. Este visión queda subrayada en el Concilio Vaticano II que acentua la misión evangelizadora que tiene la parroquia y el laico.
Pablo VI, 1963-1978, en su encíclica Evangelium Anunciandi, afirma que la Iglesia es para anunciar, y sin este anuncio, no existe la Iglesia, por él se construye. Por tanto, misión y comunidad, son dos aspectos indispensables e inseparables. El creyente es en comunidad, si no, no hay cristiano. La Iglesia/parroquia es la encarnación de la salvación de un modo concreto.
Los agentes de pastoral que la componen; pastores, catequistas, … han de estar dispuestos a:
1. Convertirse a Dios. La iniciativa de Dios pasa por la colaboración con el hombre, Dios elige a un pueblo, mediante el cual, se hace presente la salvación; pero esas mismas personas que componen el pueblo de la salvación, se verán exortadas al cambio. Abraham, tuvo que purificarse de la poligamia, dejando al hijo de su esclava para confiar en Yahvé que le dará la verdadera descendencia. El rey David, que siendo elegido por Dios para proteger, gobernar y dirigir a su pueblo, a veces utilizará su puesto para satisfacer su propios intereses, como hizo cuando mando abandonar a Urias en el frente de batalla para poder tener a su mujer. Dios se hace presente en medio de la debilidad, que por medio de ella, se hace presente la Salvación.
Así, el agente de pastoral, no está llamado a cambiar las parroquías, sino a cambiar su corazón de una manera permanente a Dios para una mayor entrega al Reino de Dios. Muchas veces, caemos en la tentación del activismo, pero ésta ciega la verdadera misión, que es buscar hacer la voluntad de Dios, que tantas veces es confundida con la nuestra.
2. Dejarse guiar por el Espíritu. S. Pablo en los Gálatas muestra como el cristiano debe ser impulsado por el Espíritu, debe dejar su misión en las manos de Dios, ya que consiste en suscitar un encuentro con Él. Para ello es imprescindible la oración.
3. Ser testigos. La proclamación del Evangelio con la vida. El Evangelio tiene fuerza en sí misma, pero sólo se hace irresistible cuando está autentificado con la vida de la comunidad que lo anuncia. Así lo vemos en San Felipe Neri.
Para ello es necesario ocho facetas.
A. Tener una experiencia extraordinaria con Cristo, una llamada que le dice, Yo soy el camino, la Verdad y la Vida. Yo Soy tu Dios. Sin este encuentro no es posible el resto.
B. Que su vida sea cambiada tras este encuentro, Ven y sigueme.
C. El que siente la necesidad de anunciar lo sucedido, su encuentro con Cristo. Esto llevará a anunciar, arrastrar y cambiar a los demás. ¿Qué manera tiene un pastor de mostrar que lo que dice es cierto? No tiene más remedio que mostrar su amor a Dios y al prójimo, su acercamiento, su paz,… mostrando lo que da sentido a su vida.
D. Ser hombre contemplativo. Contemplativo no es el que se eleva de un modo místico, sino el que sabe ver a Dios en la historia, y no sólo en el Sagrario. Este contemplación es escrutar los siglos de los tiempos, es saber descubrir la presencia de Dios en la vida cotidiana. La pastoral ya no será un dogma, sino un aceptar la presencia de Dios en medio de esa vida, por ello, todo método pastoral es medio y no fin. El contemplativo sabe descubrir la presencia de Dios en el corazón de cada hombre, ya que el hombre es agradable a Dios, por ser imagen suya. Dejar hablar al hombre, el hombre descubre a Dios, para ello, basta que la persona sea sincera, y él escuchará la voz del espíritu que le habla.
E. Ser servidores. Jesús revoluciona todo concepto de autoridad. Ahora es el siervo de todos. Todo discípulo de Jesús debe, pero sobre todo el que tenga autoridad: No debe nunca situarse sobre los demás. No debe ser igual a los demás. Debe estar a los pies de los demás. Jesús en la última cena. Toda persona es igual a los demás, pero en la dinámica del cuerpo de Cristo, la autoridad ha de estar debajo, para descubrir el proyecto de Dios que es, estar al servicio de su pueblo. En la pastoral no es dar lo que uno cree que es bueno o útil, sino lo que Dios cree que es bueno para su pueblo, para ello es necesario despojarnos de nuestra ideología. De este modo, la parroquia, ya no nos tendrá en el centro, sino a Dios presente en el pueblo.
F. Tener sentido de lo provisional, el pastor no inventa un proyecto propio, sino que hace suyo el proyecto de Dios. Por tanto, tiene que estar pronto a cambiar lo que haya que cambiar cuando lo haya que cambiar. Ningún proyecto pastoral es definitivo, métodos, planificación, movimientos, … todo es provisional. Esto exige estar dispuesto a revisar todo, y a la vez, hacer todo como si fuera definitivo.
G. Tener la caridad pastoral. Jesús da la vida por la ovejas. Para ser pastor hay que:
Liberarse de los propios prejuicios mentales, comprender al pueblo, compadecerse, sacrificarse por él, estar a su lado, caminar con él. Tener iniciativa pastoral, ser creativos, el amor es generativo, creativo. A veces la tradición es rutina. Hay que crear gestos reveladores del amor. Recuperar la ascesis -autodisciplina- no hacer las cosas cuando me apetezcan, ya que sino la vida pastoral será una veleta. Es necesario en un proyecto el sacrificio y la ascesis.
Para hacer un proyecto hay que hacer un análisis, un diagnóstico, hay que programar, hay que ser fiel a ese proyecto, ductilidad mental, saber cambiar -para ello hay que saber que es lo importante y lo que no lo es- paciencia y humildad.
H. Autocrítica, liberarnos del culto a nosotros mismos. Cambio de mentalidad y de corazón. Mayor confianza en los segrares. Mayor esperanza, confianza en Dios, en el pueblo, en sí mismo, coraje para jugarse el todo por el todo, y aceptar las sorpresas de Dios.
Qué ellos sean uno para que el mundo crea que Tú me enviastes.

