Con Chicha y Limona

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El amor que construye


“Me muero. Se me va la vida, poco a poco, lo noto, estoy agonizando. Pero, por qué, si no estoy enfermo…pero sé que estoy muriendo, a pesar de que lo tengo todo, absolutamente todo, no me falta nada… o sí… Siento que mi corazón no bombea, no tiene oxígeno, no tiene vida. ¡¡Me estoy muriendo!! Me falta la vida, mi corazón no bombea amor, no tiene amor”.

Este monólogo podría ser perfectamente la reflexión de cualquier persona que se ha parado a pensar qué le falta aun teniéndolo todo. El amor es la fuente de la vida y cuado no se tiene amor, se agoniza, uno muere en vida, incluso siendo muy joven. Solo hace falta ver nuestra sociedad actual rendida a dioses extraños. Una sociedad idólatra, que adora a cualquier cosa, pero que muere porque le falta el AMOR. Una sociedad en la que cada uno de sus miembros solo se mira a sí mismo, solo tiene interés por sí mismo, por su comodidad y su placer. Solo se ama saliendo de uno mismo, amando a los demás, habiendo primero recibido el gran amor de Dios.

Es lo que vino a decir, entre otros asuntos, Monseñor Braulio Rodríguez Plaza, en la homilía de la celebración del Corpus el pasado jueves 3 de junio en Toledo. Monseñor comentó que Cristo es AMOR, y que se ofrece en la Eucaristía a cada uno de nosotros. Es un amor ofrecido. Es pan y solo es uno. Cada vez que comulgamos no solo nos unimos a Cristo, sino también nos unimos a la Iglesia, a cada uno de los hermanos. Es la comunión la que nos hace salir de nosotros mismos hacia los demás. Todos participamos de ese único pan, formamos un solo cuerpo. El amor de la Eucaristía nos hace ser justos y caritativos. Solo el amor es el único capaz de transformar el mundo, de humanizar la sociedad.

Decía Gregorio de Nyssa: “Por la unidad del Espíritu Santo nos une el lazo de la paz, y formamos todos un solo Cuerpo y un solo Espíritu”. Y, Jesús en el Evangelio afirmó: “Que todos sean Uno. Que estén en nosotros, Padre, como Tú estás en Mí y yo en Ti”. (Jn 17, 21) Todos formamos un solo cuerpo, somos uno por medio del Espíritu Santo. Dios es amor, y es a través de su Espíritu como nos manda ese amor para que lo transmitamos a los demás y para que tengamos vida en abundancia.

T.S Eliot en su obra poética “En la Tierra Baldía” nos transmite el drama de la profunda soledad y desarraigo del hombre contemporáneo, que se encuentra sin ningún tipo de apoyo y vive en el vacío y en la falta de sentido de la vida porque le falta amor. Es lo que representa el símbolo de la tierra baldía o estéril, por la que vagan seres humanos desorientados y desesperanzados. En una parte del libro leemos: “El puente de Londres se cae se cae se cae”. Efectivamente, nuestro mundo se cae, está en ruinas, muchas personas se caen, agonizan por la falta de amor. Eliot termina su maravillosa obra con varios versos entre los que destacamos el siguiente: “Con estos fragmentos a salvo apuntalé mis ruinas”. Y solo se pueden reconstruir mediante el AMOR.

“Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único”. (Jn 3, 16)